Nos hacemos cargo de conseguir al inquilino, estudiarlo, administrar el contrato y cobrar. Tú recibes tu plata en una fecha fija, aunque el inquilino se atrase.
Llamar, insistir, esperar. El arriendo deja de ser un ingreso tranquilo y se vuelve una cobranza mensual.
Sin un estudio serio, un mal arrendatario puede costar meses de cartera y un inmueble entregado en mal estado.
Lo que no quedó documentado al inicio, no se puede reclamar al final. Y casi nunca queda documentado.
Renovaciones, incrementos, paz y salvos, servicios. Detalles pequeños que se vuelven un trabajo de medio tiempo.
La diferencia no está en tener más inmuebles, sino en cómo se cuida cada uno.
Responda o no el inquilino. Tu ingreso deja de depender de la puntualidad ajena y se vuelve una fecha en el calendario.
Además del respaldo por el canon, contamos con coberturas adicionales para daños y faltantes en el inmueble. Lo que se entrega, se devuelve.
No somos una inmobiliaria con miles de propiedades, y eso es a propósito: podemos darnos el lujo de conocer tu inmueble, tu inquilino y tu caso por nombre propio.
Cada uno entra con su usuario y resuelve solo: estado de cuenta, pagos, certificados y solicitudes. Sin llamar a preguntar, sin esperar a que abran oficina.
Recaudo, cartera, mantenimientos y renovaciones van sobre procesos digitales. Menos correos perdidos, menos «déjame reviso y te confirmo».
Nuestra tasa de no renovación es baja porque cuidamos las dos puntas: al propietario le respondemos y al inquilino lo atendemos bien. Un inquilino a gusto se queda, y esa es la mejor rentabilidad.
Tenemos un equipo de desarrollo tecnológico propio y los procesos digitales de la administración están en evolución constante. Cada cierto tiempo algo que antes costaba una llamada, una visita o esperar al día siguiente pasa a resolverse solo desde el portal. No compramos un sistema y nos quedamos ahí: lo seguimos construyendo alrededor de lo que propietarios e inquilinos nos piden.
Propietarios e inquilinos entran con su propio usuario y resuelven lo suyo sin depender del horario de nadie. El propietario ve su pago y su estado de cuenta; el inquilino paga en línea, pide reparaciones y consulta su saldo.
Es el mismo sistema con el que administramos internamente, así que lo que ves ahí es lo que hay: no es un resumen que alguien transcribe una vez al mes.
Vamos a tu inmueble, definimos el canon justo para la zona y te decimos con franqueza qué se puede mejorar para arrendar más rápido.
Fotografía profesional, publicación en portales y en la red de inmobiliarias aliadas.
Verificamos ingresos, historial y referencias. Acá es donde se evita el 90% de los problemas del año siguiente.
Contrato, seguros y acta de entrega con inventario detallado y registro fotográfico del estado real.
Recaudo, cartera, mantenimientos, servicios y renovaciones. Tú te enteras por el portal, no por una llamada.
Cada mes, en la fecha acordada, sin que tengas que preguntar.
Cuéntanos de tu inmueble y te decimos en cuánto se puede arrendar y cómo quedaría tu administración.
