Una hipoteca ya pagada, un patrimonio de familia o una afectación a vivienda familiar que siguen figurando pueden frenar una venta el mismo día del cierre. Nosotros los levantamos.
Cancelar la deuda con el banco no borra la hipoteca del folio. Es un trámite aparte, y casi nadie lo sabe hasta que va a vender.
Ningún banco desembolsa sobre un inmueble con gravámenes vigentes. La operación se congela justo al final.
El certificado de tradición se pide para cerrar, y ahí sale la sorpresa: con la promesa firmada y los plazos corriendo.
Cada gravamen tiene su ruta: banco, notaría, registro, juzgado. Averiguarlo sobre la marcha cuesta semanas.
Cada gravamen tiene su procedimiento. Lo primero es saber cuál es el tuyo.
Gestionamos ante la entidad financiera la carta y la escritura de cancelación, y la llevamos hasta el registro para que desaparezca del folio.
Tramitamos el levantamiento cuando ya se cumplen las condiciones legales, con el procedimiento que corresponda a tu caso.
Un régimen de protección que, cuando ya no aplica, hay que levantar formalmente para poder disponer del inmueble.
Revisamos el origen de la medida y gestionamos su levantamiento ante la autoridad que la decretó.
Pedimos el certificado de tradición y te decimos exactamente qué figura, desde cuándo y qué se necesita para bajarlo. Sin ese paso todo lo demás es adivinar.
Radicación, seguimiento y retiro de documentos ante notaría y Oficina de Registro. Tú te enteras cuando esté listo.
Lo solicitamos y lo leemos contigo para saber con precisión qué hay anotado.
Identificamos el tipo de gravamen, su origen y la ruta exacta para levantarlo.
Reunimos y gestionamos lo que haga falta: cartas de la entidad, poderes, soportes.
Otorgamiento en notaría cuando aplica, y radicación ante la Oficina de Registro.
Te entregamos el certificado nuevo con el gravamen ya cancelado.
Mándanos el certificado de tradición (o te lo conseguimos) y te decimos qué hay que levantar y cuánto toma.
